La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que el episodio alcanzará una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y existe una probabilidad cercana al 100% de que persista hasta febrero de 2027.
El fenómeno puede modificar los patrones habituales de lluvias y temperaturas y aumentar el riesgo de inundaciones, sequías y períodos de calor extremo en distintas regiones del planeta.
En Argentina, el impacto puede ser especialmente relevante para el Litoral y el norte del país. Un análisis publicado por organismos nacionales advierte que un episodio extremo de El Niño puede generar excesos de precipitaciones en Corrientes, con riesgo de anegamientos e inundaciones y consecuencias sobre infraestructura, producción agropecuaria y poblaciones rurales.
El antecedente de los grandes eventos de El Niño llevó a reforzar los sistemas de monitoreo y alerta temprana. Los organismos meteorológicos recomiendan seguir la evolución del fenómeno y los pronósticos de corto plazo, ya que sus efectos pueden variar según cada región.
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