"Acá se controla a los trabajadores y no a quienes los tienen que dirigir. Es una joda. Además, es muy peligroso porque en el caso de Milei, es quien encabeza la administración pública nacional. Esperamos que nadie se alarme ni nos llamen golpistas o destituyentes, porque no buscamos acceder a ninguna información médica privada ni a datos sensibles, solamente conocer si se encuentra apto para ejercer tan alta función", sostuvo.
Y sumó: "Porque si no lo fuera, las consecuencias jurídicas serían gravísimas. La mayoría de sus actos debieran ser declarados nulos. Tenemos que avanzar en una iniciativa legal que permita exigir también exámenes psicofísicos a todos los cargos electivos a partir del año que viene. Esta presidencia de Milei nos enseñó que la psicosis y el delirio de un candidato en la campaña se pueden camuflar. No nos puede volver a pasar", concluyó.