El Gobierno nacional avanza con la organización de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, mientras en la Casa Rosada conviven las expectativas por el impacto de la llegada del Pontífice y la cautela frente al contenido que tendrá su mensaje.
El sucesor de Francisco llegará al país después de visitar Uruguay y antes de continuar su gira hacia Perú. Durante su estadía se espera una importante movilización de fieles, con actividades previstas en distintos puntos del país y una agenda que todavía debe recibir la aprobación definitiva de la Santa Sede.
En el Gobierno no esperan que León XIV adopte una postura abiertamente opositora a la gestión de Javier Milei. Sin embargo, existe preocupación por la posibilidad de que sus intervenciones estén centradas en cuestiones vinculadas con la doctrina social de la Iglesia, como la pobreza, el trabajo, la desigualdad y la situación de los sectores más vulnerables.
El propio nombre elegido por Robert Francis Prevost como Pontífice es seguido con atención por el oficialismo. León XIV tomó como referencia a León XIII, quien durante su pontificado puso especial énfasis en cuestiones relacionadas con la justicia social, la dignidad del trabajo y la defensa de los sectores más necesitados.
La visita tendrá una dimensión política, institucional y religiosa. Entre las actividades previstas aparecen encuentros con autoridades nacionales, representantes diplomáticos, gobernadores, legisladores, empresarios y dirigentes sindicales.
También se preparan misas multitudinarias en Buenos Aires, Córdoba y Luján, además de una vigilia juvenil que se realizará a cielo abierto en el barrio porteño de Palermo.
Uno de los puntos centrales será el encuentro entre León XIV y Javier Milei en la Casa Rosada, una imagen que tendrá especial significado después de la relación conflictiva que el actual Presidente mantuvo con el papa Francisco durante parte de su carrera política.
La organización también contempla una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione, en el municipio bonaerense de Almirante Brown, donde el Pontífice tendría contacto con personas con discapacidad, trabajadores y residentes de la institución.
En el oficialismo siguen con atención los antecedentes recientes de León XIV. Desde su llegada al Vaticano, el Papa se pronunció sobre cuestiones como las guerras, la inmigración, la desigualdad, la dignidad del trabajo y la denominada cultura del descarte.
También existen expectativas por posibles referencias a problemáticas sociales que afectan especialmente a los jóvenes, entre ellas la ludopatía y el suicidio adolescente.
Para la Iglesia, el Pontífice deberá mantener su línea pastoral sin convertir sus intervenciones en un posicionamiento partidario. Para el Gobierno, en cambio, cada definición tendrá una fuerte repercusión política en un contexto marcado por la situación económica y la preparación del escenario electoral de 2027.
La última visita de un Papa a la Argentina con una agenda de esta magnitud ocurrió en 1987, cuando Juan Pablo II recorrió seis jornadas y visitó diez ciudades, entre ellas Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Mendoza y Tucumán. Desde entonces transcurrieron 39 años y once presidentes.
La llegada de León XIV se producirá, además, en un contexto internacional y político de alta exposición para la Argentina. Por eso, mientras avanza la organización de las actividades, el Gobierno busca garantizar una visita masiva y ordenada, pero sabe que no podrá definir el contenido de las intervenciones del Pontífice.
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