El 17 de octubre de 1981, Carlos Alberto Reutemann llegó al Gran Premio de Las Vegas como líder del campeonato mundial de Fórmula 1. Tenía 49 puntos, uno más que el brasileño Nelson Piquet, y largaba desde la pole position con la posibilidad de consagrarse campeón por primera vez.
Sin embargo, el argentino perdió posiciones desde las primeras vueltas y terminó octavo, sin sumar puntos. Piquet finalizó quinto y consiguió las unidades necesarias para quedarse con el título por apenas un punto de diferencia.
A 45 años de aquella definición, nuevos testimonios reabrieron el debate sobre el problema mecánico que afectó al Williams FW07C de Reutemann y que condicionó sus posibilidades de pelear por la corona.
Durante años, el inconveniente señalado por el propio Reutemann estuvo relacionado con la caja de cambios. El piloto había manifestado que experimentó dificultades para conducir el auto desde antes de la largada, algo que le generó preocupación durante la competencia.
No obstante, el ingeniero argentino Sergio Rinland, quien trabajó en la escudería Williams, aportó una explicación diferente a partir de una conversación con Patrick Head, responsable técnico del equipo británico en aquella época.
Según el testimonio recogido por Infobae, el problema habría estado en el embrague y no en la caja de cambios, como se sostuvo tradicionalmente. La revelación ofrece una nueva perspectiva sobre lo ocurrido, aunque no elimina las controversias que rodearon aquella jornada.
La carrera de Las Vegas se disputó en un circuito improvisado en el estacionamiento del hotel Caesars Palace. Reutemann había conseguido la pole position, pero las dificultades de su monoplaza le impidieron sostener el ritmo esperado.
El ganador fue su compañero de equipo, el australiano Alan Jones, mientras que Piquet terminó quinto. Ese resultado le permitió alcanzar los 50 puntos y superar por una unidad al argentino.
La temporada también estuvo atravesada por tensiones dentro de Williams, especialmente después de que Reutemann desobedeciera una orden de equipo durante el Gran Premio de Brasil. La relación con Jones se deterioró y el argentino no siempre contó con el respaldo que esperaba dentro de la escudería.
La combinación de problemas mecánicos, decisiones deportivas y conflictos internos convirtió aquella definición en uno de los episodios más recordados de la historia del automovilismo argentino.
Aunque nunca consiguió el campeonato mundial, Reutemann cerró su temporada de 1981 como subcampeón de la máxima categoría y dejó una marca duradera en la Fórmula 1.
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