El precio del petróleo volvió a superar este miércoles los US$100 por barril, en medio de una nueva escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán y de la creciente preocupación por el impacto que los enfrentamientos puedan tener sobre el suministro mundial de crudo.
El Brent, referencia internacional del mercado petrolero, llegó a cotizar por encima de los US$100, mientras que el West Texas Intermediate (WTI), utilizado como referencia en Estados Unidos, se ubicó alrededor de los US$95.
La suba se produjo luego de una nueva serie de ataques en la región. Estados Unidos destruyó cinco petroleros vinculados a Irán y posteriormente Teherán respondió con ataques contra buques y objetivos militares estadounidenses. La escalada incrementó la incertidumbre sobre la seguridad de las rutas marítimas y el flujo de hidrocarburos.
Uno de los principales focos de preocupación para los mercados es el estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el transporte mundial de petróleo.
Los enfrentamientos y las amenazas sobre las embarcaciones que atraviesan la zona ya provocaron una fuerte reducción de los flujos de crudo. Según estimaciones citadas por analistas, el volumen transportado por el estrecho se encuentra muy por debajo de los niveles previos al conflicto.
El temor de los operadores es que una nueva escalada termine afectando todavía más el tránsito marítimo y genere un shock de oferta en un mercado que ya enfrenta menores inventarios.
A esto se sumó el aumento de las compras de petróleo por parte de China, el principal importador mundial, un factor que también contribuyó a presionar los precios internacionales.
La evolución del conflicto ya llevó a distintas entidades financieras a revisar al alza sus proyecciones para el precio del crudo.
Desde Goldman Sachs advirtieron que el Brent podría llegar a los US$120 por barril si continúan los ataques contra el transporte marítimo en Medio Oriente.
El encarecimiento del petróleo genera además preocupación por sus efectos sobre la inflación mundial, debido al impacto que tiene sobre los combustibles, el transporte y los costos de producción.
Los mercados financieros también reaccionaron con cautela ante la nueva escalada geopolítica. Las principales bolsas europeas registraron bajas, mientras los futuros de Wall Street anticiparon una jornada marcada por la incertidumbre.
El comportamiento del petróleo durante los próximos días estará condicionado principalmente por la evolución del conflicto y, especialmente, por la posibilidad de que nuevas acciones militares afecten el tránsito de crudo por el estrecho de Ormuz.




