La erupción, que se prolongó durante unas 25 horas desde el viernes, disminuyó en intensidad, aunque el volcán continúa activo y las autoridades mantienen un nivel de alerta elevado ante la posibilidad de nuevos episodios eruptivos.
La situación provocó una importante alteración del transporte aéreo. Hasta el lunes, 2.961 vuelos habían sufrido cancelaciones, demoras o desvíos, afectando a unos 341.000 pasajeros, según informó el Ministerio de Transporte de Indonesia.
Entre los aeropuertos alcanzados por la medida se encuentran Soekarno-Hatta, en Banten, que sirve a Yakarta; Halim Perdanakusuma, en la capital; además de Radin Inten II, Budiarto, Pondok Cabe, Muhammad Taufiq Kiemas y Husein Sastranegara.
Las autoridades decidieron prolongar el cierre como medida preventiva debido a los cambios en la dirección del viento y al riesgo de que nuevas concentraciones de ceniza puedan afectar las rutas aéreas.
Según los organismos meteorológicos indonesios, la nube de ceniza llegó hasta aproximadamente 15.000 metros de altura, una zona en la que habitualmente circulan aeronaves comerciales.
La ceniza volcánica representa un riesgo para los aviones porque puede ingresar en los motores y afectar distintos sistemas de las aeronaves. Por ese motivo, antes de reanudar completamente las operaciones, los aeropuertos deben ser inspeccionados y limpiados, mientras que las aerolíneas deben revisar sus aviones.
El fenómeno también alteró la vida cotidiana de miles de personas. En zonas afectadas por la caída de ceniza, las autoridades dispusieron que algunas escuelas desarrollaran sus actividades de manera remota como medida preventiva.
También se recomendó a la población utilizar barbijo o mascarilla y reducir la exposición al aire libre en las áreas donde se registra presencia de cenizas.
El Anak Krakatau se encuentra en el estrecho de Sonda, entre las islas de Java y Sumatra, una región ubicada dentro del denominado Anillo de Fuego del Pacífico, caracterizado por una intensa actividad sísmica y volcánica.
El volcán es especialmente recordado por su erupción de diciembre de 2018, cuando el colapso parcial de su estructura provocó un tsunami que golpeó las costas de Java y Sumatra y dejó más de 400 muertos.
En la actual emergencia, sin embargo, las autoridades indonesias señalaron que no existe riesgo inmediato de tsunami.
Mientras continúan los controles sobre la actividad volcánica y la dispersión de las cenizas, las autoridades mantienen una política preventiva para evitar nuevos riesgos en uno de los sistemas aeroportuarios más importantes del sudeste asiático.




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