Actualmente tiene 43 años y vive en Rosario junto a su marido, a quien conoció durante el período en el que estuvo detenido. Mientras trabaja en un libro autobiográfico sobre su vida, su abogado también mantiene conversaciones para llevar su historia a una serie.
Uno de los principales temas sobre los que Wabeke decidió hablar fue el destino de la herencia que recibió tras la muerte de Adelfa.
Durante años circularon versiones que aseguraban que había gastado el dinero en drogas y fiestas. Sin embargo, él rechazó esas versiones y sostuvo que el proceso sucesorio todavía no terminó.
Según explicó, el patrimonio incluye cuatro departamentos ubicados en el centro de 9 de Julio, Santa Fe. De acuerdo con su relato, una de las propiedades pertenece a Adelfa y una de sus hermanas, mientras que las restantes están involucradas en un conflicto familiar que actualmente se encuentra en la Justicia.
Wabeke aseguró además que continúa reclamando la restitución de las propiedades y que se considera el único heredero universal de Adelfa.
El viudo de Adelfa relató que durante el tiempo que permaneció detenido un exnovio habría tomado 70 mil dólares que tenía guardados, además de parte de la pensión que recibía.
Según contó, cuando recuperó la libertad descubrió que también habían desaparecido distintas pertenencias de la vivienda que compartía con Adelfa.
“Todo el mundo dice que la herencia me la gasté en droga, en fiestas, en un montón de cosas. Pero es mentira”, sostuvo Wabeke al explicar su situación económica actual.
La historia de Wabeke y Adelfa Volpes comenzó varios años antes de su casamiento. Él había quedado huérfano a los 15 años y, según contó, Adelfa le ofreció irse a vivir con ella.
Con el paso del tiempo, la relación se transformó en un vínculo sentimental que mantuvieron en secreto durante años.
La pareja finalmente se casó el 28 de septiembre de 2007. Reinaldo tenía entonces 24 años y Adelfa, 82. La boda tuvo una enorme repercusión mediática y hasta incluyó una luna de miel en Río de Janeiro.
Sin embargo, apenas 24 días después del casamiento, Adelfa sufrió un accidente cerebrovascular y murió.
Wabeke asegura que todavía conserva un fuerte vínculo emocional con quien fue su esposa. Incluso cumplió uno de los deseos que Adelfa había tenido en vida: llevó sus cenizas a Madrid, donde las esparció frente al Hotel Conde Duque, un lugar que tenía un significado especial para ella.
Ahora busca contar su historia en un libro autobiográfico en el que repasará su infancia, su relación con Adelfa, los años que pasó en prisión, sus conflictos familiares y su vida actual.
Según explicó, también pretende “limpiar su nombre” y dar a conocer aspectos de su historia que, según considera, nunca fueron contados públicamente.



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