La preocupación por el impacto del consumo digital en la salud mental de los adolescentes crece frente al uso cada vez más frecuente de dispositivos, redes sociales y nuevas herramientas tecnológicas.
En este contexto, se advierte que los jóvenes recurren cada vez más a plataformas digitales para buscar información, entretenimiento y también respuestas a cuestiones personales. Entre los 13 y 17 años, incluso herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT comienzan a ocupar un lugar en ese tipo de consultas.
El uso intensivo de las pantallas y las redes sociales puede estar asociado con dificultades vinculadas al descanso, la atención, el estado de ánimo y los vínculos sociales. Investigaciones recientes también encontraron una relación entre una mayor exposición a medios digitales y mayores probabilidades de presentar síntomas depresivos, problemas de conducta y dificultades académicas.
Frente a este escenario, especialistas remarcan la importancia del acompañamiento de los adultos, la generación de espacios libres de pantallas y el diálogo con los adolescentes sobre aquello que consumen en internet.
El objetivo no pasa solamente por reducir el tiempo frente a los dispositivos, sino también por promover un uso responsable y consciente de las herramientas digitales, especialmente durante una etapa clave para el desarrollo emocional y social.
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