El presidente Javier Milei y su gabinete definieron como prioridad avanzar con la reforma electoral, que incluye la eliminación de las PASO, la implementación de la Ficha Limpia y modificaciones en el financiamiento de los partidos políticos. La estrategia oficial apunta a utilizar el efecto Malvinas como un impulso político que refuerce la narrativa presidencial y permita abrir el camino hacia la discusión parlamentaria.
El oficialismo reconoce que “todavía no están los votos”, pero confía en que el debate en comisión previsto para el 15 de septiembre pueda destrabar apoyos. La ministra Patricia Bullrich decidió impulsar el proyecto pese a las resistencias de algunos gobernadores, especialmente del Norte Grande, que cuestionan la eliminación de las primarias. En contraste, el gesto del chaqueño Leandro Zdero, al suspender las PASO en su provincia, fue interpretado como un respaldo al Ejecutivo.
La Casa Rosada prepara reuniones de gabinete y mesa política para definir la hoja de ruta legislativa. El Gobierno admite que deberá ceder algunos puntos para conseguir consensos, pero mantiene el optimismo de lograr un triunfo parlamentario que le permita recuperar iniciativa tras semanas de tensión política.
Además de la reforma electoral, la agenda presidencial contempla la presentación del Presupuesto 2027, encuentros con empresas internacionales y reuniones con dirigentes europeos, en un intento de reforzar la imagen de gestión activa.
La apuesta es clara: utilizar el efecto Malvinas como bandera transversal que incomoda a la oposición y fortalece la posición del oficialismo, mientras se negocian los apoyos necesarios para una reforma que modificaría de manera profunda las reglas de juego electoral en la Argentina.


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