El Gobierno nacional recibió con optimismo el dato de inflación de junio, que se ubicó en el 1,9%, el nivel mensual más bajo de los últimos diez meses. En la Casa Rosada consideran que el resultado representa un respaldo a la política económica, aunque reconocen que el principal desafío continúa siendo trasladar esa estabilidad a la economía cotidiana de los argentinos.
Desde el oficialismo sostienen que la desaceleración de los precios constituye uno de los principales logros de la gestión. Sin embargo, admiten que la recuperación de la actividad económica y del consumo todavía avanza con lentitud, por lo que el segundo semestre será determinante para consolidar esa tendencia y mejorar la percepción social sobre la situación económica.
En paralelo, el Gobierno sigue con atención los estudios de opinión pública que muestran una reducción de la ventaja que mantenía frente a la oposición. Si bien los sondeos reflejan una valoración positiva de la estabilidad macroeconómica, también evidencian que una parte importante de la sociedad aún espera mejoras concretas en el poder adquisitivo y el empleo.
En ese contexto, el oficialismo buscará avanzar durante los próximos meses con su agenda legislativa y fortalecer acuerdos políticos que le permitan llegar con mayor respaldo al calendario electoral. Para la administración nacional, la consolidación de la baja de la inflación y una recuperación de la economía real serán factores clave para sostener el apoyo ciudadano.
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