El Gobierno desplazó de su cargo a Alejandro Nimo, el funcionario de la Embajada argentina en España que en los últimos meses había quedado en el centro de una pelea con el embajador en Madrid, Wenceslao Bunge Saravia. La decisión quedó oficializada hoy mediante el Decreto 588/2026, firmado por el presidente Javier Milei, el ministro de Economía, Luis Caputo, y el canciller Pablo Quirno.
La norma dispuso el cese de Nimo como agregado especializado en el Área de Promoción de Inversiones y Comercio Internacional de la representación argentina ante el Reino de España. Como fundamento, el decreto sostiene que la medida busca “lograr una mejor eficiencia del funcionamiento de la mencionada representación de la República Argentina en el exterior”.
La salida de Nimo se produjo después de varios meses de tensión dentro de la sede diplomática de Madrid, un conflicto que incluso se trasladó a las redes sociales, donde el ahora exfuncionario y el embajador protagonizaron un intercambio público.
Abogado de profesión y nacido en Avellaneda, Nimo construyó una trayectoria política marcada por distintos espacios. Comenzó vinculado al menemismo, donde trabajó junto a Ramón Hernández, entonces secretario privado del expresidente Carlos Menem. Más adelante fue concejal de Avellaneda entre 2009 y 2013 y presidió el PRO en ese distrito.
Tras algunos años alejado de cargos públicos, entre 2019 y 2022 se desempeñó como jefe de asesores en el Senado de la Nación. En abril de 2023, durante la gestión de Alberto Fernández, fue nombrado agregado comercial en la Embajada argentina en España gracias a vínculos políticos con la exdiputada catamarqueña Clara Vega, quien impulsó su designación ante el entonces ministro Sergio Massa y el equipo del excanciller Santiago Cafiero.
Con la llegada de Milei a la Presidencia dejó inicialmente ese puesto, aunque meses después fue reincorporado. En agosto de 2024 fue designado mediante el Decreto 722/2024 como consejero de Embajada y cónsul general, al considerarse que reunía “las condiciones de idoneidad profesional necesarias para desempeñar dicho cargo”. Posteriormente volvió a desempeñarse como agregado especializado en Promoción de Inversiones y Comercio Internacional, con funciones protocolares.
Durante ese período fortaleció además su identificación con el oficialismo. En sus redes sociales se mostraba como un ferviente defensor del Presidente y se define como discípulo del economista español Jesús Huerta de Soto, uno de los referentes intelectuales más cercanos a Milei. Desde Madrid mantenía vínculos con empresarios y dirigentes libertarios españoles.
Su cercanía con Huerta de Soto también le otorgó visibilidad dentro del Gobierno. Según trascendió, ese vínculo lo había posicionado durante un tiempo entre los nombres considerados para encabezar la embajada argentina en España, aunque finalmente la Casa Rosada optó por designar a Bunge Saravia.
La interna con el embajador
La convivencia con las autoridades de la representación diplomática, sin embargo, fue deteriorándose con el paso de los meses. Incluso antes de la llegada de Bunge Saravia, ya habían trascendido versiones sobre conflictos internos durante la etapa del entonces embajador Roberto Bosch.
La disputa escaló públicamente en abril de este año, cuando Nimo denunció que el embajador le había quitado su oficina. “Por decisión del embajador Bunge me han quitado el despacho en el que trabajaba y atendía a los empresarios que invierten en Argentina, la que se había convertido en un símbolo y un sitio de convergencia de los admiradores de Milei”, escribió entonces.
En ese mismo mensaje aseguró haberse sentido víctima de una “agresión” y fue más allá al cuestionar la conducción de la embajada. “Lo que me preocupa de Bunge no se trata de una decisión por una oficina, realmente me preocupa su falta de compromiso con el achicamiento del Estado y el cumplimiento de las premisas de responsabilidad fiscal que pregona nuestro Presidente”, sostuvo. También afirmó que el embajador nunca aceptó recibir propuestas para reducir el gasto de la representación diplomática.
En otra publicación, Nimo relató que había despertado en España con un “masivo apoyo de los amigos de la Libertad” luego del episodio y señaló que nunca recibió una explicación sobre la decisión. “Es evidente que no soy la víctima aquí, ya que en mi despacho tenía en un lugar central un cuadro con la imagen de nuestro presidente”, expresó.
En paralelo, también manifestó en distintas oportunidades su malestar porque, según su visión, no era integrado al trabajo cotidiano de la embajada ni podía desarrollar plenamente las funciones para las que había sido designado.
Tras conocerse su remoción, Nimo afirmó que la salida ya había sido conversada con el Gobierno. Según explicó, había decidido dar un paso al costado porque ya no se sentía cómodo con la dinámica de trabajo en la embajada debido a diferencias con el embajador respecto del gasto y su utilización. Además, aseguró que regresará a la Argentina para “seguir apoyando el proyecto de Milei”.
La figura de Nimo también quedó bajo la lupa por otra decisión adoptada durante su paso por Madrid. Fue quien impulsó el nombramiento de la española Eva Carrasco Bañuelos como directora del Colegio Mayor Argentino “Nuestra Señora de Luján”, un cargo rentado por el Estado argentino. Carrasco Bañuelos es esposa de Philip Bagus, profesor de Nimo en el Máster en Economía de la Escuela Austríaca de la Universidad Rey Juan Carlos, dirigido por Jesús Huerta de Soto.
Ese nombramiento fue cuestionado públicamente por supuestos conflictos de intereses. También trascendió que Nimo le regaló a Huerta de Soto un cuadro del artista Richard Somonte en el que el economista español aparece junto a Milei vestidos de toreros.