En las horas previas a la represalia iraní, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que había completado una operación militar de aproximadamente cinco horas sobre distintos objetivos estratégicos iraníes.
Según el organismo, los ataques alcanzaron instalaciones militares ubicadas en Bushehr, Chah Bahar, Jask, Konarak, Abu Musa y Bandar Abbas.
“Las fuerzas del Centcom emplearon municiones de precisión contra los sistemas de defensa costera iraníes, las bases de misiles y drones, y sus capacidades marítimas”. Horas antes, Donald Trump había anticipado una continuidad de las operaciones militares. “Los estamos golpeando muy duro. Y continuará. Veremos qué pasa”.
La disputa por el estrecho de Ormuz
El nuevo intercambio de ataques ocurre mientras ambos países mantienen una creciente confrontación por el control del estrecho de Ormuz, uno de los corredores marítimos más importantes del mundo para el comercio energético.
Antes del inicio del conflicto, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural comercializados a nivel mundial atravesaban esa ruta. En ese contexto, Trump publicó un mensaje en Truth Social en el que afirmó: “El estrecho de Ormuz está ABIERTO y seguirá estándolo, con o sin Irán”.
El mandatario también anunció que Estados Unidos buscará impedir únicamente el paso de embarcaciones iraníes y que cobrará un 20% sobre la carga transportada por los buques autorizados a cruzar el estrecho.
La medida representa un cambio respecto de la política histórica de Washington, que defendía la libre navegación sin peajes en esa vía marítima.