Venezuela enfrenta una nueva etapa de emergencia luego de los terremotos que sacudieron el centro-norte del país, con advertencias de la Organización Panamericana de la Salud sobre los riesgos sanitarios que pueden surgir tras el desastre.
Los sismos registrados el 24 de junio, de magnitudes 7,2 y 7,5, provocaron graves daños en distintas regiones, especialmente en La Guaira, donde se reportaron afectaciones en viviendas, infraestructura y centros de salud. La OPS informó que continúa trabajando junto a las autoridades venezolanas para sostener la atención médica y reducir el impacto de la emergencia.
Entre las principales preocupaciones se encuentran la interrupción de servicios esenciales, las dificultades para garantizar agua segura y saneamiento, el aumento de personas desplazadas y el riesgo de aparición de enfermedades en zonas afectadas. Además, varios hospitales requieren apoyo externo debido a daños estructurales y limitaciones en su capacidad de respuesta.
La OPS lanzó un pedido de asistencia internacional por casi 24 millones de dólares para fortalecer la respuesta sanitaria durante los próximos meses. Los fondos estarán destinados a recuperar servicios de salud, reforzar la vigilancia epidemiológica, garantizar medicamentos y vacunas, y atender a las comunidades más afectadas.
Mientras continúan las tareas de recuperación, organismos internacionales mantienen el monitoreo de la situación y advierten que la etapa posterior al terremoto será clave para evitar nuevas consecuencias humanitarias y sanitarias.

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