El propio Pentágono define como “no resueltos” a los episodios en los que no pudo determinarse la naturaleza del fenómeno observado. La distancia, la duración del encuentro, la calidad de las cámaras y la ausencia de mediciones complementarias suelen impedir una identificación precisa.
Esa limitación aparece en varias grabaciones del nuevo lote. Las descripciones oficiales hablan de “áreas de contraste” detectadas por sensores infrarrojos y evitan asignarles una forma física concluyente, ya que una silueta llamativa puede depender del procesamiento de la imagen o del movimiento de la cámara.