El presidente de Rusia, Vladimir Putin, arribó este martes a Beijing para mantener una nueva cumbre con su par chino, Xi Jinping, en una visita oficial que apunta a profundizar la cooperación política, económica y energética entre ambos países.
El viaje se produce en un contexto marcado por la continuidad de la guerra en Ucrania, las sanciones impulsadas por Occidente contra Moscú y una creciente tensión internacional por los conflictos geopolíticos. Además, la visita ocurre pocos días después del paso de Donald Trump por China, donde buscó recomponer vínculos con Beijing.
Según trascendió, Putin y Xi mantendrán reuniones centradas en el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Moscú y Beijing, con especial foco en energía, comercio y cooperación diplomática. También se espera la firma de más de 40 acuerdos bilaterales y una declaración conjunta sobre el nuevo orden internacional multipolar que ambos gobiernos promueven.
Antes del encuentro, el mandatario ruso aseguró que la relación entre ambos países alcanzó “un nivel sin precedentes” y destacó el crecimiento del comercio bilateral, impulsado especialmente desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022.
Uno de los temas centrales de la agenda será el avance del proyecto energético Power of Siberia 2, un gasoducto estratégico con el que Rusia busca compensar la pérdida del mercado europeo y fortalecer su dependencia comercial con China.
La cumbre también vuelve a exhibir la cercanía política entre Moscú y Beijing frente a Estados Unidos y sus aliados occidentales. Aunque China evitó condenar abiertamente la invasión rusa a Ucrania, mantiene una posición de apoyo diplomático y económico hacia el Kremlin.

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