El presidente ruso también buscará conocer la postura de China sobre el futuro de Oriente Medio, luego de que Trump señalara que espera un rol más activo de Beijing en la región.
Sin embargo, los intereses de ambos países no siempre coinciden: mientras China necesita que las rutas marítimas sigan abiertas para su economía, Moscú se benefició de la flexibilización de sanciones por los combates en Irán.
En abril, tras reunirse con Xi, el canciller ruso Serguéi Lavrov afirmó que Rusia podría “compensar” la escasez energética de China a medida que la guerra afecta los suministros mundiales.
Putin y Xi buscan mostrar al mundo que su alianza es sólida y que, pese a los movimientos de Estados Unidos, la relación entre Moscú y Beijing sigue siendo un eje central en el tablero global.