La agricultura espacial aparece como una solución clave para sostener misiones de larga duración. Los astronautas necesitan alimentos, agua y oxígeno, y un sistema basado en plantas puede aportar en los tres frentes mediante ciclos cerrados.
Estos invernaderos no se parecerían a los terrestres. Deberían controlar temperatura, presión, humedad, iluminación y nutrientes con extrema precisión. Además, incorporarían tecnologías como hidroponía, reciclaje de agua y sistemas de regeneración del aire.
China ya dio pasos firmes en esta dirección con misiones como Chang’e-6, que trajo a la Tierra 1.935,3 gramos de muestras de la cara oculta de la Luna, aportando datos clave para futuras construcciones y experimentos en el satélite.