Las tensiones entre ambas naciones, además de por cuestiones políticas y bélicas, también se enmarcan en el plano económico.
Y es que desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, el pasado 28 de febrero, los ataques generaron hostilidades inmediatas entre ambos países y también Israel, lo que desembocó en que la nación persa decidiera cerrar el estrecho de Ormuz con un bloqueo para barcos que no sean aliados a ellos.
A partir de esto, se desarrollaron tensiones más marcadas entre los protagonistas, en donde este pasaje marítimo se volvió el punto central en la contienda y las pretensiones de Washington y Teherán pasaron a querer dominarlo y a buscar impedir el paso de embarcaciones de sus enemigos.
Las hostilidades entre EE.UU. e Irán se mantienen, más aún luego de que se vieran frustrados varios intentos de negociaciones. Lo último respecto a este tema fue que la nación persa presentó una propuesta para un acuerdo de paz, pero la misma fue desestimada por la Administración de Donald Trump, por lo que la tregua no se produjo.