El precio internacional del petróleo volvió a dispararse y alcanzó su nivel más alto desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, en un contexto de creciente incertidumbre global.
El barril de crudo Brent —referencia para la Argentina— llegó a superar los 125 dólares, marcando un récord en los últimos años, impulsado por la escalada del conflicto y las dificultades en el suministro energético.
La suba está directamente vinculada a las tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, que afectan una de las principales rutas del comercio mundial: el estrecho de Ormuz, por donde circula una parte clave del petróleo global.
Desde el inicio de la guerra, el precio del crudo experimentó un incremento acelerado. En pocas semanas, pasó de niveles cercanos a los 100 dólares a superar los 120, con aumentos que superan el 50% en algunos tramos del conflicto.
Este escenario genera preocupación en los mercados internacionales por su impacto en la inflación, el costo de la energía y la actividad económica. Analistas advierten que, de mantenerse la tensión, los precios podrían seguir en alza y afectar el crecimiento global.
En la Argentina, el aumento del petróleo ya comenzó a trasladarse a los combustibles, con subas recientes que reflejan el impacto directo de la crisis internacional en la economía local.
De esta manera, el encarecimiento del crudo se consolida como una de las principales consecuencias económicas de la guerra, con efectos que ya se sienten tanto a nivel global como en el bolsillo de los consumidores.
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