Un informe difundido por OpenAI expuso una presunta operación de influencia internacional atribuida a actores vinculados al gobierno de China. Según la investigación, un funcionario policial habría utilizado ChatGPT como una suerte de bitácora personal para registrar y organizar acciones orientadas a intimidar a opositores radicados en el extranjero.
El caso, dado a conocer por CNN, detalla que se habrían empleado identidades falsas, cuentas apócrifas en redes sociales y documentos fraudulentos para hostigar a disidentes y promover narrativas alineadas con el Partido Comunista Chino.
De acuerdo con el reporte, cientos de operadores habrían gestionado miles de perfiles falsos en foros y plataformas digitales. En uno de los episodios señalados, los implicados se habrían hecho pasar por autoridades migratorias de Estados Unidos para advertir a un opositor sobre supuestas consecuencias legales por sus declaraciones públicas. En otro caso, se intentó lograr la suspensión de cuentas mediante documentación judicial falsificada.
La investigación también indica que el usuario involucrado recurría a ChatGPT para diseñar estrategias, organizar tareas y registrar avances, mientras que el contenido final era generado con otras herramientas antes de difundirse en internet. Tras detectar el uso indebido, OpenAI informó que bloqueó la cuenta asociada.
Uno de los hechos más llamativos fue la supuesta creación de un obituario falso y de imágenes manipuladas para simular la muerte de un disidente, información que luego circuló en medios digitales. También se habría solicitado asistencia para elaborar un plan de desprestigio contra la entonces recién designada primera ministra de Japón, Sanae Takaichi. Según el informe, la herramienta rechazó esa solicitud.
El investigador principal de OpenAI, Ben Nimmo, sostuvo que este tipo de operaciones reflejan una modalidad de represión transnacional que combina acciones digitales y estrategias coordinadas para atacar a críticos del gobierno chino.
El reporte se publica en un contexto de creciente competencia entre Beijing y Washington por el liderazgo en inteligencia artificial. Analistas consideran que estos hallazgos evidencian el papel cada vez más central de la IA en las estrategias de información y seguridad nacional.
Para especialistas como Michael Horowitz, el caso demuestra cómo distintos gobiernos exploran el uso de herramientas de inteligencia artificial para potenciar operaciones informativas más sofisticadas y coordinadas.


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