Bad Bunny deslumbró en el show del entretiempo de la final de la Super Bowl con una actuación que combinó música, identidad cultural y una fuerte reivindicación del mundo latino en Estados Unidos. En un escenario inspirado en Puerto Rico y la experiencia migrante, el artista ofreció una presentación que trascendió lo musical y se convirtió en un manifiesto cultural.
La puesta recreó escenas de la vida boricua, con referencias al Viejo San Juan, barrios latinos de Nueva York y símbolos cotidianos como el dominó, las barberías y la música callejera. Todo estuvo acompañado por un cuerpo de baile con banderas de países latinoamericanos y un mensaje final contundente: “Juntos somos América”.
El espectáculo contó con participaciones especiales de Lady Gaga y Ricky Martin, en un gesto de reconocimiento a distintas generaciones de artistas latinos que lograron proyección global. Bad Bunny interpretó un repertorio que combinó reggaetón, salsa y temas de fuerte contenido identitario, y habló íntegramente en español, algo inédito en décadas de shows de medio tiempo.
Más allá de la música, la actuación fue leída como una defensa de la diversidad cultural y del idioma español en uno de los escenarios más vistos del planeta. Con esta presentación, el artista puertorriqueño consolidó su lugar como una de las figuras más influyentes de la música global y como referente cultural de millones de latinoamericanos dentro y fuera de Estados Unidos.


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