La relación entre Patricia Bullrich y el Gobierno de Javier Milei atraviesa un nuevo momento de tensión. En la Casa Rosada crece el malestar por las intervenciones públicas de la senadora, quien viene exponiendo sus diferencias con distintas decisiones de la administración nacional y reclamando cambios en la gestión.
«Empezamos a perder la paciencia. Hay un umbral de tolerancia que está pasando», reconoció una fuente oficial al describir el clima interno. En el entorno presidencial cuestionan especialmente las formas de la legisladora y consideran que sus declaraciones y movimientos políticos generan ruidos dentro de La Libertad Avanza.
Uno de los episodios que profundizó el enfrentamiento ocurrió el martes 3 de noviembre, cuando Bullrich se atribuyó el impulso de las medidas anunciadas por el ministro de Economía, Luis Caputo, para aliviar la situación de las pequeñas y medianas empresas. La senadora había reclamado públicamente respuestas para ese sector y destacó que venía planteando la necesidad de adoptar medidas antes de que la situación económica de las empresas se agravara.
Además, difundió una fotografía de una reunión con dirigentes y colaboradores de su espacio, una imagen que en sectores del oficialismo interpretaron como una demostración de autonomía política.
El malestar no se limita al entorno del Presidente. La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, también mantiene diferencias con la senadora por su exposición pública y sus planteos sobre el funcionamiento del Gobierno.
La acumulación de episodios comenzó a generar discusiones sobre el futuro de la conducción de la bancada de La Libertad Avanza en el Senado. Aunque no se anunció ninguna modificación, la posibilidad de cambios en la organización del bloque aparece entre las alternativas que se analizan dentro del oficialismo.
Durante la última reunión de Gabinete, Javier Milei pidió evitar los «ruidos internos» que consideró innecesarios. Si bien no mencionó directamente a Bullrich, algunos funcionarios interpretaron el mensaje como una advertencia frente a las diferencias que vienen exponiéndose públicamente.
Desde el entorno de la senadora, en cambio, sostienen que no recibió ningún reproche directo del mandatario y ratifican que mantendrá su propio estilo de intervención política.
La disputa también alcanza al PRO de Mauricio Macri, con quien La Libertad Avanza mantiene conversaciones todavía sin resultados concretos sobre futuros acuerdos electorales.
Las declaraciones del expresidente, quien señaló que las negociaciones con el Gobierno no habían registrado avances, generaron nuevas diferencias en la Casa Rosada. En el oficialismo interpretan que el partido busca aprovechar las posiciones de Bullrich para fortalecer su capacidad de negociación de cara a las elecciones de 2027.
Desde el sector de la senadora rechazan esa lectura y aseguran que sus cuestionamientos responden a diferencias propias sobre el rumbo y el funcionamiento del espacio político.
En este escenario, el conflicto combina disputas por el liderazgo, diferencias sobre la toma de decisiones y posicionamientos de cara al próximo calendario electoral. Aunque ninguna de las partes anunció una ruptura, las señales de distanciamiento dejaron al descubierto las dificultades del oficialismo para mantener alineados a sus distintos sectores.
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