De inmediato, los policías organizaron el traslado al Hospital Pediátrico Juan Pablo II. Durante el recorrido, la cabo Maira González le practicó la maniobra Heimlich para desobstruir las vías respiratorias y el niño expulsó el objeto por la boca, por lo que recuperó la respiración y la respuesta a los estímulos.
Finalmente, llegó al hospital, donde recibió atención médica especializada y quedó en observación en el servicio de emergencia. En el traslado también participaron el sargento Ramón Ojeda, quien coordinó el pedido de apoyo al 911, y el cabo Marcelo Molina quien manejó el patrullero.