La actividad comercial de la ciudad de Corrientes atraviesa un escenario complejo, marcado por el cierre de establecimientos, la reducción de personal y las dificultades para sostener los costos de funcionamiento. A las liquidaciones y salidas de tradicionales negocios del centro se sumó el cierre definitivo de una sucursal de la cadena local de supermercados Supermax, ubicada en avenida Maipú 143.
Los trabajadores recibieron la comunicación del cierre durante el domingo y, al día siguiente, encontraron el establecimiento sin actividad. Según denunciaron, continuaron trabajando hasta el último momento sin conocer con anticipación la decisión de la empresa. También cuestionaron las fechas consignadas en los telegramas de despido, ya que indicaron que realizaron jornadas que no habrían sido reconocidas.
“Trabajamos dos días sin que nos paguen”, señalaron empleados afectados, quienes solicitaron la intervención de la Subsecretaría de Trabajo de la Provincia y del Sindicato de Empleados de Comercio para que se revisen las condiciones de las desvinculaciones y se garanticen sus derechos laborales.
En las notificaciones enviadas al personal, la firma atribuyó la medida a una fuerte caída de las ventas que, según argumentó, impedía sostener la actividad. La situación también generó preocupación porque, a comienzos de octubre, la empresa había registrado demoras en el pago de los salarios.
El cierre de Supermax se produce en un contexto de dificultades que alcanza a distintos rubros del comercio correntino. En la peatonal Junín, varios establecimientos tradicionales dejaron de funcionar, mientras otros anunciaron liquidaciones o evalúan trasladarse a nuevas ubicaciones.
Entre los factores que afectan al sector aparecen la disminución del consumo, el incremento de los costos operativos y los elevados alquileres comerciales. Según referencias de la Cámara Inmobiliaria de Corrientes difundidas en el ámbito local, los valores mensuales de algunos locales pueden ubicarse entre los dos y tres millones de pesos, dependiendo de su superficie y ubicación.
A esos gastos se suman los salarios, las cargas sociales, los servicios, los impuestos y la reposición de mercadería. En este escenario, los comerciantes enfrentan mayores dificultades para sostener sus negocios cuando los ingresos por ventas no alcanzan para cubrir los compromisos.
La situación también repercute en el empleo. Desde el Sindicato de Empleados de Comercio habían advertido sobre la aparición de despidos en distintos rubros, además de reducciones de personal en establecimientos que buscan ajustar sus gastos ante la caída de la actividad.
El caso de Supermax abrió interrogantes sobre las condiciones en las que se produjeron los despidos, las fechas efectivas de finalización de los vínculos laborales y el reconocimiento de los días trabajados. Los empleados afectados esperan respuestas de las autoridades laborales y del sindicato para determinar los pasos a seguir.
Mientras tanto, la sucesión de cierres y liquidaciones mantiene la incertidumbre entre comerciantes y trabajadores de la capital provincial. La evolución del consumo y la capacidad de los establecimientos para afrontar sus costos serán determinantes para el futuro inmediato de la actividad.
Fuente: Norte de Corrientes y medios locales.

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