La crecida del río Paraná profundiza las dificultades de las familias que viven en los barrios costeros de Corrientes capital. El agua avanza sobre las viviendas, deja calles intransitables y obliga a los vecinos a levantar sus pertenencias para evitar que se pierdan. En muchos casos, las condiciones económicas y el temor a los robos dificultan la decisión de abandonar sus hogares.
La situación afecta a sectores como Virgen de los Dolores, Caridi, Anahí, Itatí, Quinta Ferré, Punta Taitalo y Río Paraná, entre otros asentamientos ribereños. Allí, las familias improvisan pasarelas de madera, colocan muebles y electrodomésticos en lugares elevados y recurren a canoas para trasladar sus bienes cuando el agua impide circular por los caminos habituales.
La emergencia también golpea las fuentes de ingresos de quienes trabajan en la pesca artesanal, la fabricación de ladrillos y otras actividades informales que dependen de las condiciones del entorno. Con las viviendas anegadas y los accesos comprometidos, sostener la vida cotidiana se vuelve cada vez más difícil.
El temor a dejar las viviendas
Uno de los principales obstáculos para las evacuaciones es la inseguridad. Algunos vecinos optan por enviar a sus hijos y parejas a casas de familiares, mientras permanecen en sus viviendas para cuidar sus pertenencias ante el temor de sufrir robos.
Esta situación expone a quienes deciden quedarse a riesgos adicionales, desde el contacto con agua contaminada hasta la presencia de animales peligrosos y las dificultades para acceder a servicios básicos.
En el barrio Virgen de los Dolores, vecinos solicitaron lonas, plásticos y tarimas para proteger sus pertenencias y elevarlas por encima del agua. Otros reclamaron colchones, alimentos y botas para atravesar los sectores inundados.
Más de un centenar de familias se autoevacuaron
Según los datos difundidos en el relevamiento periodístico, 103 familias se habían autoevacuado en distintos barrios de la Capital y permanecían alojadas en viviendas de familiares o amigos.
Mientras se reportaron entregas de alimentos y agua embotellada, los testimonios recogidos reflejaron que todavía existen necesidades vinculadas con la protección de las viviendas, la provisión de elementos básicos y la seguridad de quienes deben dejar sus hogares.
El Foro de Organizaciones Vecinales también advirtió sobre el temor a los robos y planteó la necesidad de incorporar a las organizaciones barriales a la coordinación de las respuestas ante la emergencia.
La asistencia, frente a una situación que puede agravarse
Las nuevas precipitaciones previstas mantienen la preocupación en los sectores ribereños. La evolución del Paraná y las condiciones meteorológicas serán determinantes para establecer cómo continúa la emergencia durante los próximos días.
Además de la asistencia alimentaria, los vecinos necesitan respuestas sostenidas que contemplen elementos de protección, atención sanitaria, condiciones seguras de evacuación y vigilancia para quienes dejan sus casas.
La creciente vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de las familias que viven en zonas expuestas a las inundaciones y la necesidad de coordinar medidas de emergencia que permitan proteger tanto a las personas como sus pertenencias.


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