La Iglesia sostuvo que la ausencia de medidas legislativas puede profundizar problemas que, con el paso del tiempo, resulten cada vez más difíciles de revertir. En particular, remarcó que los daños vinculados al juego compulsivo pueden afectar los vínculos familiares, las trayectorias educativas y el tejido social. “‘No hacer nada’ también es una decisión”, afirmó la Comisión Episcopal de Pastoral Social en su mensaje a los legisladores.
Con esa advertencia, el organismo renovó su pedido para que el Senado retome el debate y avance hacia una regulación de las apuestas online, con especial atención a la prevención de la ludopatía y la protección de niños y adolescentes.