La creciente del río Paraná pone bajo presión a la actividad ganadera de Corrientes. Los productores estiman que deberán trasladar alrededor de 60.000 cabezas de ganado desde las zonas de islas hacia terrenos más altos, antes de que el avance del agua comprometa las áreas de pastoreo.
Carlos Roldán, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales de Corrientes (ASRC), advirtió que uno de los principales obstáculos es la falta de medios para movilizar la hacienda. La disponibilidad limitada de barcazas dificulta los traslados y reduce el margen de tiempo para completar las operaciones.
Las zonas que requieren mayor atención son Isla Apipé y Empedrado, donde los terrenos bajos pueden quedar cubiertos por el agua con rapidez. También preocupa la situación en Goya y Esquina, localidades con una importante concentración de ganado en sectores insulares.
La operación exige reunir los animales, trasladarlos hasta los puntos de embarque y llevarlos hacia campos ubicados en zonas más elevadas. La escasez de barcazas representa una dificultad adicional para los pequeños y medianos productores, que deben afrontar los costos del transporte y conseguir nuevos espacios para mantener sus rodeos.
Además del traslado, la emergencia implica gastos extraordinarios por arrendamiento de campos, alimentación y mantenimiento de los animales fuera de sus lugares habituales de pastoreo.
Roldán también señaló que se buscan alternativas para facilitar la comercialización de la hacienda y reducir el impacto económico sobre los productores de menor escala.
Las previsiones difundidas el viernes 16 de octubre indicaban que el Paraná podría alcanzar un pico de creciente hacia mediados de la próxima semana. Ese pronóstico acelera la organización de los operativos para retirar los animales de las áreas más expuestas.
El escenario se relaciona con el aumento de los caudales provenientes de la cuenca alta, especialmente por las lluvias registradas en Brasil. A esto se suma la preocupación por nuevas precipitaciones en la región, que podrían agravar las dificultades de drenaje y los problemas de acceso a los campos.
La evolución del río será determinante para establecer los plazos de evacuación. Mientras tanto, los productores buscan asegurar terrenos disponibles y medios de transporte para reducir el riesgo de pérdidas en una de las principales actividades productivas de la provincia.
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