La atención puede comenzar con una consulta a un profesional de la salud, que evalúe los síntomas y, si corresponde, derive a psicología o psiquiatría. El tratamiento busca comprender los desencadenantes, modificar los patrones de evitación y ganar recursos para afrontar las situaciones que generan malestar.
“Más que hablar de eliminar la ansiedad definitivamente, hablaría de aprender a relacionarnos distinto con ella”, planteó Maceri. El objetivo, añadió, es que el miedo no quede al mando de las decisiones cotidianas.