“Cuando yo tenía 10 años, 9 años, empecé a sufrir violencia física y psicológica de parte de Darío. Mi hermano también. Era un dolor incomprensible. Realmente era un infierno vivir en esa casa”, describió Valentín, quien además agregó: “Las ocho horas que yo pasaba en el colegio eran las mejores ocho horas del día porque no volvía a mi casa. Yo sabía que volvía y se desataba el infierno. Sabía que no tenía escapatoria. Desde agarrarme de los pelos, llevarme por la escalera, pegarme, dejarme encerrado en el cuarto, traerme la comida cuatro horas después fría, apoyarla en el piso”.
Según su relato, la violencia empezó después de que Romina Yan muriera, cuando él tan solo tenía 7 años. Desde entonces empezó a vivir, al igual que con su hermano Franco, diferentes actos de violencia en su hogar.
En medio de ese contexto, confió en Gustavo Yankelevich para revelarle la situación que vivía en su casa. Su abuelo se volvió su confidente, al igual que el de sus hermanos. En la actualidad, Valentín no llama “papá” a Darío y cambió su apellido paterno por el materno.
Desde el momento en el que se judicializó el asunto, Valentín y Franco no volvieron a su hogar. Caso contrario su hermana, Azul, siguió viviendo con su padre, algo que preocupó al protagonista de esta historia, quien decidió callar su historia para proteger a su hermana.
“Fue duro al principio. Para ella fue muy duro. Siempre nos entendió, siempre supo por qué nos fuimos. Pero al principio cuando ella era muy chiquita sentía que la habíamos dejado sola digamos. Después nos terminó entendiendo y hoy tenemos una relación espectacular”, contó sobre el dramático hecho de separarse de Azul. Hoy en día, su hermana vive fuera del país. Eso lo motivó a contar su historia.
El joven agradeció en varios fragmentos de su relato a sus abuelos e hizo un paréntesis en Cris Morena, su abuela, quien también cobijó a él y su hermano. “Fue una pata importante cuando nos fuimos a vivir con mi abuelo. Nos acompañó y estuvo presente”, recordó.
En una entrevista a LA NACION, Valentín habló de su abuelo y dijo: “La persona que más me aconseja sin dudas es mi abuelo Gustavo. Me crié con él y podría hacer un libro con todas sus historias y todos sus consejos. Es mi gran maestro”.