El presidente Javier Milei busca combinar acuerdos políticos con gobernadores con la presentación de candidatos propios de La Libertad Avanza en distintas provincias para las elecciones de 2027. La estrategia apunta a fortalecer su armado territorial sin resignar la identidad libertaria ni el objetivo de impulsar su reelección.
Según la planificación del oficialismo, las negociaciones se realizarán provincia por provincia, de acuerdo con los vínculos políticos, la representación legislativa y las posibilidades de alcanzar entendimientos electorales. Esto significa que el Gobierno podría competir contra un gobernador por el control de su distrito y, al mismo tiempo, negociar respaldos para la candidatura presidencial de Milei.
La reforma electoral, en el centro de las negociaciones
Uno de los principales objetivos de la Casa Rosada es conseguir apoyo en el Congreso para suspender las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) nacionales de 2027. Para avanzar con esa modificación, el oficialismo necesita reunir 37 votos en el Senado y reconoce que todavía debe cerrar acuerdos con distintos bloques.
En ese contexto, el jefe de Gabinete, Diego Santilli, mantiene reuniones con gobernadores para conversar sobre la agenda legislativa, el Presupuesto 2027 y la reforma electoral.
Entre las alternativas que analiza el Gobierno también figura un esquema de adhesiones electorales o colectoras, que permitiría a fuerzas provinciales acompañar la candidatura presidencial de Milei sin integrar necesariamente una misma alianza para las elecciones locales.
Acuerdos sin resignar las candidaturas provinciales
En el oficialismo conviven distintas posiciones sobre el alcance de las alianzas. Mientras algunos sectores promueven acuerdos amplios para reunir apoyos legislativos y electorales, otros sostienen que La Libertad Avanza debe presentar candidatos propios en la mayor cantidad posible de distritos.
La estrategia también contempla diferencias en los calendarios electorales. Varias provincias prevén desdoblar sus comicios de los nacionales, una decisión que el Gobierno considera compatible con su planificación.
De esta manera, la Casa Rosada busca separar las negociaciones parlamentarias del armado electoral: preservar el diálogo con los gobernadores para impulsar sus proyectos en el Congreso y, al mismo tiempo, construir candidaturas propias de cara a 2027.


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