La sucesión del músico Carlos Alberto “Indio” Solari ya comenzó en la Justicia de Morón, luego de que su hijo Bruno presentara el pedido el 27 de agosto, casi cuatro meses después de la muerte del artista.
El expediente tramita ante el Juzgado Civil N°10 de Morón, a cargo de la jueza Graciela Laura Barbieri. Según documentación oficial, el trámite fue registrado como “ab intestato”, una expresión jurídica utilizada cuando una sucesión se inicia sin que se haya presentado un testamento.
Sin embargo, esta denominación no implica necesariamente que el músico no haya dejado una última voluntad. El testamento puede incorporarse posteriormente al expediente y, en ese caso, la carátula puede modificarse.
La situación generó interrogantes porque Solari tenía una estructura organizada para administrar distintos aspectos de su patrimonio, incluidos sus derechos sobre su obra y las marcas vinculadas con su actividad artística. La Justicia de Morón informó que el expediente se encuentra reservado y no brindó detalles adicionales.
La sucesión no se limita a propiedades. También alcanza derechos sobre canciones, libros, marcas y otros activos vinculados con la actividad artística del músico.
Entre ellos aparecen los derechos relacionados con Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, cuya denominación está vinculada a Erks SA, sociedad que Solari compartía con Skay Beilinson y Carmen Castro, conocida como “La Negra Poli”.
Además, los registros del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial muestran movimientos recientes relacionados con las marcas del músico. En agosto de 2025, Solari había cedido a su hijo Bruno el 100% de la marca Luzbola, vinculada a su estudio de grabación. Después de su muerte, Bruno inició un trámite para transferir a su nombre la marca “Indio y los Fundamentalistas del Aire Acondicionado”, invocando su condición de heredero.
Otro aspecto que deberá contemplar la sucesión son las demandas civiles que continuaban abiertas al momento de la muerte del músico.
Según los registros relevados, Solari enfrentó al menos cinco demandas por daños y perjuicios en los tribunales civiles porteños durante la última década. Entre ellas figuran reclamos relacionados con el recital realizado en Olavarría en 2017, que terminó con dos personas fallecidas y numerosos heridos.
Algunos de esos expedientes continúan en trámite y los demandantes ya solicitaron que se identifique formalmente a los herederos para que puedan intervenir en los procesos.
Por ahora, la Justicia deberá determinar formalmente quiénes son los herederos y cómo quedará conformado el patrimonio sucesorio del músico, mientras permanece sin conocerse públicamente si existe un testamento y cuál sería su contenido.

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