Las actividades centrales comenzaron a las 16 con la tradicional procesión desde las inmediaciones del templo ubicado en 25 de Mayo y Buenos Aires. Una multitud de fieles acompañó el recorrido con imágenes, banderas y cánticos.
Luego, a las 17, el arzobispo de Corrientes, José Adolfo Larregain, presidió la misa frente a la Iglesia de La Merced, en una jornada que reunió a comunidades parroquiales, familias y vecinos de distintos puntos de la ciudad.
Entre las autoridades presentes estuvieron el vicegobernador Pedro Braillard Poccard, el intendente Claudio Polich, el viceintendente Ariel Báez, ministros del Ejecutivo provincial, funcionarios municipales, legisladores y concejales.
Durante la homilía, Larregain centró su mensaje en la dignidad y la libertad de las personas. El arzobispo llamó a no naturalizar situaciones de sufrimiento y mencionó distintas problemáticas sociales, entre ellas la pobreza, la explotación laboral, las adicciones, la violencia, el abuso, la soledad y la exclusión.
También hizo referencia a lo que definió como “esclavitudes interiores”, entre ellas el resentimiento, el individualismo, la indiferencia, la desesperanza y el afán desmedido de poder o de tener.
“La Virgen de la Merced nos invita a no acostumbrarnos al dolor de los demás”, expresó durante la celebración, al plantear que la devoción debe traducirse en acciones concretas de acompañamiento y compromiso con quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
La celebración del 24 de septiembre es feriado en la ciudad de Corrientes y constituye una de las principales expresiones de fe de la comunidad capitalina. La Iglesia de La Merced, donde se desarrollaron los actos centrales, es uno de los templos más antiguos de la ciudad y fue declarada Monumento Histórico Nacional.
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