El cierre definitivo de Gran Hermano dejó cifras verdaderamente impactantes en la pantalla. La histórica consagración de Solange Abraham no solo rompió todos los récords de audiencia, sino que logró superar de forma holgada el inmenso caudal de sufragios que acompañó a la actual gestión presidencial nacional.
La definición del exitoso certamen televisivo superó ampliamente los 30 millones de mensajes en total. Al comparar los resultados finales del reality con las últimas grandes elecciones nacionales, la diferencia numérica resulta muy llamativa. Sin embargo, resulta fundamental aclarar una enorme diferencia de formato: en el programa de televisión una misma persona puede votar más de una vez, a diferencia del estricto sistema único por persona que rige el padrón electoral político.
De esta manera, la vencedora del ciclo de entretenimiento logró acumular en una sola noche más apoyos virtuales que las voluntades ciudadanas que definieron el rumbo político de la Argentina en las urnas.