“Arranqué a competir internacionalmente el año pasado. Primero en Buenos Aires en la Copa del Mundo y después viajé a los Juegos Panamericanos Junior. Ahí había clasificado segundo para la final, pero por presión no tuve un buen desempeño. Yo sabía que esta era mi revancha. Gracias al trabajo psicológico que venimos haciendo, pude usar hoy esta presión y estar más concentrada”, reveló.
El triunfo desató la emoción inmediata del cuerpo técnico nacional y de la delegación argentina presente. Doblegar a la dueña del oro olímpico no solo ubica a la joven de Olivos en la élite sudamericana, sino que marca un salto de calidad rotundo en su proyección internacional.
Esta medalla dorada representa un impulso invalorable para el tiro deportivo argentino, una disciplina de rica tradición que vuelve a ubicar la bandera nacional en lo más alto frente a competidoras de escala mundial.