Japón alcanzó por primera vez una cifra superior a los 100.000 habitantes de 100 años o más. Según el informe anual del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar, al 1 de septiembre se contabilizaron 107.677 centenarios, 7.914 más que un año atrás.
El dato marca un nuevo récord y representa el 56º año consecutivo de crecimiento de esta población. Cuando Japón comenzó a llevar registros oficiales en 1963, había apenas 153 personas que habían alcanzado el siglo de vida.
Las mujeres representan la amplia mayoría entre los centenarios: son 94.298, equivalentes al 87,6% del total, mientras que los hombres suman 13.379. La persona de mayor edad del país es actualmente una mujer de 114 años que reside en Kioto.
El fenómeno ocurre en paralelo con una fuerte transformación demográfica. Japón registra una caída sostenida de los nacimientos y una reducción de su población activa, lo que incrementa la presión sobre el sistema de pensiones, la atención médica y los servicios destinados a los adultos mayores.
El Gobierno japonés estima que necesitará alrededor de 2,4 millones de trabajadores de la salud dedicados al cuidado de personas mayores durante 2026, frente a los 2,1 millones registrados en 2024.
De esta manera, el récord de longevidad representa un avance en términos de esperanza de vida, pero también expone uno de los principales desafíos que enfrenta Japón: sostener su sistema social y económico mientras aumenta la población de adultos mayores y disminuye la cantidad de personas en edad laboral.
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