La disputa geopolítica entre Estados Unidos y China amenaza con complicar la elección del próximo secretario general de las Naciones Unidas, un proceso que deberá definir al sucesor del portugués António Guterres, cuyo mandato finaliza a fines de 2026.
El principal obstáculo se encuentra en el Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos y China tienen poder de veto junto con Rusia, Francia y Reino Unido. Para que un candidato avance no es necesario que los cinco miembros permanentes lo respalden, pero sí que ninguno utilice su veto para bloquearlo.
En este escenario aparece con especial relevancia la candidatura del argentino Rafael Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. Según el análisis publicado por Infobae, la Casa Blanca respalda su postulación, aunque la posición del Reino Unido se habría complicado por la cercanía de Washington con la postura argentina sobre las Islas Malvinas.
Grossi no es el único candidato con posibilidades. Entre las postulantes que participan de la carrera figuran Carolyn Rodrigues-Birkett, Rebeca Grynspan, María Fernanda Espinosa, Ivonne A-Baki y Michelle Bachelet. En las primeras votaciones informales realizadas por el Consejo de Seguridad, Rodrigues-Birkett y Grynspan se alternaron en el primer lugar.
La candidatura de Grynspan cuenta además con una buena recepción de China y Rusia, mientras que Beijing impulsa la posibilidad de que, por primera vez, una mujer llegue a la Secretaría General de la ONU. Esa postura choca con los intereses de Washington, según el análisis difundido desde Estados Unidos.
A la discusión se sumó la declaración final de la última cumbre de los BRICS, que puso el foco en la representación regional y de género. El documento recordó que ninguna mujer ocupó hasta ahora la Secretaría General y que América Latina y el Caribe solamente tuvieron un representante al frente del organismo.
La definición podría demorarse si las potencias no alcanzan un acuerdo. El antecedente más extenso se registró en 1996, cuando fueron necesarias nueve votaciones informales antes de que Kofi Annan fuera elegido secretario general.
Un momento clave será el 24 de septiembre, cuando Trump recibirá a Xi Jinping en la Casa Blanca. El encuentro tendrá una agenda internacional amplia y podría convertirse también en una instancia para destrabar las negociaciones por la conducción de Naciones Unidas.
Mientras tanto, el proceso de selección continúa y la candidatura argentina de Grossi permanece condicionada por un complejo tablero diplomático en el que las decisiones de Washington, Beijing, Moscú, Londres y París serán determinantes.




