En ese momento, los operadores financieros también detectaron un salto en el dólar futuro, tanto el volumen y el interés abierto (contratos sin cancelar al final del día) en las posiciones más cortas (las que vencen en agosto y septiembre), lo que daba cuenta de una participación más activa del BCRA.
A su vez, también se observó una reducción del ritmo de acumulación de dólares por parte del BCRA y la tolerancia de un nivel de tasas en pesos mayor al que que podría impulsar a la actividad económica vía crédito.