Los trabajos estarán a cargo de Lockheed Martin y se desarrollarán tanto en la Base Aérea Hill, en Estados Unidos, como en Argentina, Baréin, Chile, Egipto, Indonesia, Jordania, Marruecos, Omán, Taiwán, Tailandia y Turquía, todos países que operan cazas F-16.
El acuerdo tiene vigencia prevista hasta el 30 de junio de 2029 y forma parte del esquema de apoyo necesario para garantizar la disponibilidad y el sostenimiento de las aeronaves.
Para la Argentina, el contrato adquiere especial relevancia mientras avanza la incorporación de los 24 F-16 adquiridos a Dinamarca. Los primeros seis aviones ya se encuentran en el país y se espera que una segunda tanda arribe durante la segunda mitad de septiembre.
Qué cambia con el nuevo secreto militar
En paralelo, el Gobierno argentino decidió reforzar la protección de información relacionada con el Programa Peace Condor. Si bien distintos aspectos de la incorporación de los F-16 ya estaban alcanzados por el secreto militar, la nueva normativa amplía el alcance hacia otros elementos del sistema de armas.
La medida contempla, entre otros aspectos, partes integrantes de las aeronaves, motores, repuestos y armamento real y de entrenamiento que deban ser enviados fuera del país para tareas de mantenimiento, actualización u otras intervenciones.
El decreto señala que las actividades de vuelo del sistema de armas comenzaron el 30 de marzo de 2026 en el Área Material Río IV, por lo que resulta necesario establecer mecanismos específicos para proteger la información asociada al material que eventualmente deba ser exportado de manera temporal.
Protección de información sensible
El Gobierno justificó la medida en la necesidad de preservar información vinculada con material considerado sensible para la defensa nacional. El secreto alcanza así a nuevos componentes del esquema logístico y de mantenimiento de los F-16 argentinos.
La decisión se produce mientras la Fuerza Aérea avanza en la adaptación de infraestructura, capacitación del personal y puesta en servicio de los nuevos cazas. De esta manera, Estados Unidos fortalece el respaldo técnico a la flota y Argentina amplía los mecanismos de protección sobre el Programa Peace Condor, dos movimientos que acompañan una etapa clave de la modernización de la aviación de combate nacional.