Ante la insistencia sobre si Yanina podía tener razón, Bargiela sonrió antes de responder: “Yanina sabe muchas cosas, pero prefiero, te juro, no tocar el tema”. Lo que sí admitió, sin rodeos, fue el peso de ese período: “La pasé muy mal. Eso estuvo a la vista en su momento, no es que estoy contando una novedad”.
Lo que siguió fue el argumento que atravesó toda su intervención: la distancia que siente entre lo que le ocurre a Moyano y su propia vida. “Entiendo que uno cuando está en un mal momento a veces habla desde el enojo, desde el rencor, pero no tiene que ver conmigo nada de lo que le esté pasando a él. Tiene que ver conmigo y no tengo por qué recibir tampoco efectos secundarios de las elecciones que tienen en su vida los demás”, dijo.
La mención a las adicciones que habían trascendido en los medios en torno a Moyano le generó una reacción física visible. “Me resulta muy incómodo a veces verme que están hablando de cosas horribles en la tele que no tienen nada que ver conmigo ni con mi estilo de vida, porque yo no tengo esas cosas en mi vida, y que aparezca una foto mía, que aparezca mi estado anímico”, dijo antes de ser interrumpida por la cronista.
El cierre llegó con una imagen que resumió todo: la de su padre al teléfono. “Hasta mi papá me llamó y me dice: ‘Me pone remal que aparezca una foto tuya o que te nombren a vos en algo que sinceramente no tiene que ver’”, contó Bargiela.