En noviembre del año pasado Milei abrió a los civiles la compra y tenencia de fusiles semiautomáticos, carabinas y subametralladoras de asalto y permitió así a cualquier civil la posibilidad de acceder a armamento que antes les estaba vedado y solo autorizado a las distintas fuerzas de seguridad y Fuerzas Armadas.
De esta manera, y luego de más de 30 años, el gobierno libertario dejó caer el Decreto 64/1995 que prohibía a los usuarios civiles la adquisición y tenencia de estas armas de guerra, salvo excepciones autorizadas por el Ministerio de Defensa.