Una pareja de jubilados que hace una década decidió alejarse del conurbano bonaerense para instalarse en un paraje aislado de la Patagonia enfrenta ahora una orden judicial de desalojo.
Sandra Morales, de 65 años, y Rodolfo Hakl, de 67, construyeron con sus propias manos una cabaña en cercanías del Lago La Plata, en el oeste de Chubut, donde aseguran que encontraron el lugar que buscaban para vivir tranquilos.
La pareja llegó desde José C. Paz y lleva aproximadamente diez años instalada en la zona. Según relataron, realizaron el cambio de domicilio y ofrecieron colaborar con el mantenimiento del lugar y de los caminos a cambio de poder permanecer allí.
Sin embargo, el terreno donde construyeron la vivienda es tierra fiscal y el municipio inició acciones judiciales para recuperar el predio. La pareja enfrentó primero una causa penal por usurpación, de la que fue absuelta, y posteriormente un proceso en el fuero civil que derivó en la orden de desalojo.
Los jubilados sostienen que intentaron encontrar una alternativa para regularizar su situación. Según su relato, propusieron pagar un alquiler, impuestos o incluso comprar el terreno, pero aseguran que no obtuvieron una respuesta favorable.
El conflicto no se limita al terreno. La pareja afirma que, en caso de concretarse el desalojo, quedaría sin vivienda porque la cabaña está construida con madera y debería ser desarmada.
La defensa de Morales y Hakl apeló el fallo judicial mientras buscan permanecer en el lugar donde construyeron su vivienda durante los últimos diez años.
“Solo queremos morirnos acá”, expresó la pareja al explicar su intención de permanecer en la Patagonia.
El caso volvió a poner en discusión el acceso y la ocupación de tierras fiscales, los derechos de quienes se instalan en esos territorios y los mecanismos disponibles para regularizar situaciones habitacionales que se desarrollaron durante años.
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