En el marco de las celebraciones por San Cayetano, el presbítero Daniel Masares dejó un fuerte mensaje durante la homilía y puso el foco en la situación de quienes atraviesan dificultades para acceder a los alimentos y sostener a sus familias.
“No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan” fue una de las frases centrales de su mensaje, en una jornada marcada por la tradicional devoción al santo del pan y del trabajo.
La expresión forma parte de una consigna que históricamente acompañó las celebraciones de San Cayetano en Argentina y que busca poner en primer plano el reclamo por trabajo digno, alimento y condiciones de vida adecuadas.
Durante la homilía, el sacerdote llamó a no perder de vista a las personas y familias que atraviesan situaciones de necesidad y planteó la importancia de sostener la solidaridad como respuesta frente a las dificultades sociales.
La celebración de San Cayetano volvió así a reunir fe y reclamos concretos de la comunidad, con el trabajo y el acceso al pan como ejes centrales de una jornada que cada año convoca a miles de fieles.
El mensaje se inscribió además en una tradición religiosa argentina que vincula la figura de San Cayetano con las necesidades cotidianas de los trabajadores y de quienes buscan una oportunidad laboral para sostener a sus hogares.
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