Una multitud de fieles participó este lunes de las celebraciones centrales en honor a San Pantaleón, patrono de los enfermos y de los trabajadores de la salud, en el santuario ubicado en el barrio Laguna Seca de la ciudad de Corrientes. La jornada estuvo marcada por la tradicional procesión y la misa presidida por el arzobispo José Adolfo Larregain.
La peregrinación comenzó durante la tarde y reunió a familias y devotos que acompañaron la imagen del santo por las calles del barrio para renovar su fe y elevar pedidos por la salud y el bienestar de sus seres queridos. Luego, la celebración culminó con la misa central en el santuario.
En su homilía, Larregain invitó a los presentes a no interpretar las dificultades como un abandono de Dios y recordó que el sufrimiento forma parte del camino de todo cristiano.
"Nos sorprendemos cuando llegan las pruebas, pero no debemos tomarlo como un abandono de Dios. La cruz siempre precede a la gloria. Cruz y gloria son inseparables", expresó el arzobispo.
Asimismo, señaló que muchas veces el éxito se asocia con una vida sin obstáculos, aunque el Evangelio propone una mirada diferente. "Jesús no muestra una existencia cómoda", sostuvo, al alentar a los fieles a vivir las adversidades con esperanza y confianza.
El arzobispo también destacó el testimonio de San Pantaleón, quien ejerció la medicina como un servicio desinteresado hacia los más necesitados y permaneció fiel a su fe hasta el martirio durante las persecuciones del emperador Diocleciano, en el año 305. Para Larregain, su vida continúa siendo un ejemplo de entrega, misericordia y compromiso con el prójimo.
Las actividades continuaron por la noche con una misa dedicada especialmente a los trabajadores y concluyeron con la tradicional salva de bombas, poniendo fin a una de las manifestaciones de fe más convocantes del calendario religioso correntino.
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