Ante los pronósticos que anticipan el regreso del fenómeno climático de El Niño durante el segundo semestre del año, el Gobierno de Corrientes intensificó el trabajo conjunto con los distintos sectores productivos para minimizar el impacto que podrían generar las lluvias intensas en gran parte del territorio provincial.
El ministro de Producción, Walter Chávez, explicó que el tema ocupa un lugar central en las reuniones con representantes de las distintas actividades económicas, incluida la industria forestal. Según indicó, las mayores precipitaciones comenzarían a sentirse entre septiembre y octubre, por lo que la Provincia trabaja bajo un escenario preventivo para responder con rapidez ante eventuales emergencias.
Uno de los principales desafíos será la actividad ganadera. Debido a que cerca del 50% de la superficie correntina corresponde a zonas bajas, un evento climático de gran magnitud podría provocar anegamientos en más de la mitad de la provincia. Frente a ese panorama, las autoridades analizan alternativas como la disponibilidad de campos altos para el traslado del ganado y el abastecimiento de alimentos y forrajes.
El sector agrícola también sigue de cerca la evolución del fenómeno. En especial, los productores arroceros evalúan cómo afrontar una campaña que demanda importantes inversiones iniciales, mientras analizan mantener o modificar sus planes de siembra según las condiciones climáticas previstas.
Para acompañar a los productores, el Gobierno provincial prevé reforzar herramientas de financiamiento a través del Banco de Corrientes y coordina acciones con la Secretaría de Energía para aliviar costos fijos y sostener la actividad productiva durante el período de mayores lluvias. El objetivo es fortalecer la capacidad de respuesta del sector agropecuario frente a un fenómeno que podría afectar a buena parte del territorio correntino.
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