El hecho ocurrió el sábado 20 de junio, cuando Romero ingresó al establecimiento rural ubicado sobre la ruta provincial 132, degolló y faenó una oveja, ocultando el cuero y las patas bajo chapas de zinc en un galpón. La carne fue fraccionada en dos mochilas y transportada en moto, hasta que fue interceptado por la Policía Rural y Ambiental (Priar).
Las pericias confirmaron que los cortes incautados coincidían con el cuero hallado en el campo y que la señal correspondía al título de propiedad del damnificado. La carne fue destruida por no ser apta para consumo humano.
El miércoles 24 de junio, la jueza Simy Benazayag dictó sentencia en un juicio abreviado:
2 años de prisión condicional.
Multa equivalente al doble del valor del animal robado.
Decomiso de las mochilas utilizadas.
Prohibición de acercarse al establecimiento rural afectado durante dos años.
La causa fue impulsada por la Unidad Fiscal de Investigaciones Rural y Ambiental de Mercedes, a cargo del fiscal Gerardo Cabral, junto con la Priar local. El proceso se destacó por su celeridad inédita, desde la detención hasta la condena en apenas 96 horas.
Este fallo refuerza la política de tolerancia cero al abigeato en Corrientes, un delito que afecta directamente a pequeños y medianos productores rurales, y marca un precedente por la rapidez en la respuesta judicial.
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