Aunque es la primera mujer, laica, titular de un dicasterio, Alvarado es la segunda “prefecto”, después del revolucionario nombramiento de la monja misionera italiana Simona Brambilla como “prefecto” del Dicasterio para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, el ministerio que se ocupa de los religiosos y religiosas de todo el mundo, realizado por el papa Francisco en enero de 2025.
En una carta que envió a los empleados del Dicasterio para la Comunicación, Ruffini, que cumplirá 70 años, la edad para la jubilación, habló sobre la transición en marcha y subrayó que le pasará el testigo a Alvarado como próxima prefecta. “Nos conocemos bien. Y en los próximos meses trabajaremos en estrecha colaboración, en el espíritu de comunión que nos une en la Iglesia”, escribió. “Agradezco a la gran familia del Dicasterio el camino que hemos recorrido juntos durante estos ocho años. Iniciamos ahora el proceso, que se desarrollará en los próximos meses, para una transición fluida, con el fin de ayudar al Dicasterio a seguir creciendo al servicio del Santo Padre y en su misión de servir con espíritu de unidad y apertura”, concluyó.