Desde hace semanas, Washington y Teherán protagonizan una intensa guerra diplomática y mediática mientras intentan alcanzar un entendimiento con apoyo de mediadores regionales, entre ellos Pakistán. No obstante, las diferencias continúan siendo profundas, especialmente en torno al programa nuclear iraní y al control estratégico del estrecho de Ormuz, uno de los principales corredores petroleros del planeta.
En paralelo, el Ministerio de Inteligencia iraní acusó a Estados Unidos e Israel de mantener como objetivo final el derrocamiento de la república islámica. “El enemigo ahora persigue por otros medios el objetivo de fragmentar el país”, señaló el organismo en un comunicado difundido este miércoles.
La crisis regional también se agrava por la ofensiva israelí en el Líbano. En las últimas 24 horas, Israel lanzó más de 120 ataques aéreos que dejaron al menos 31 muertos y 40 heridos, según autoridades libanesas. El primer ministro Benjamin Netanyahu confirmó además la ampliación de las operaciones terrestres en el sur libanés, aumentando la presión sobre un frágil alto el fuego que se mantiene desde mediados de abril.