Entre sus principales objetivos, el marco busca garantizar un acceso equitativo al conocimiento sobre IA, fomentar usos apropiados en investigaciones y producciones académicas, y brindar seguridad pedagógica y jurídica para que los docentes puedan experimentar con estas herramientas. También apunta a desarrollar pensamiento algorítmico y una mirada crítica sobre riesgos como los sesgos, las “alucinaciones” de datos falsos y la dependencia cognitiva.
Desde la Unne remarcaron finalmente la importancia de construir una “ética situada”, que permita adaptar las respuestas de la Inteligencia Artificial a las realidades culturales, sociales y económicas de la región, evitando profundizar la brecha digital y promoviendo un uso inclusivo de la tecnología dentro de toda la comunidad universitaria.