Además de Cassinelli, este jueves debían declarar cinco profesionales que atendieron a Maradona días antes de la cirugía por el hematoma subdural detectado a comienzos de noviembre de 2020.
Se trata de Guillermo Burry, Marcos Correa, Óscar Franco, Martín Cesarini y Flavio Tunessi, médicos vinculados al sanatorio Ipensa de La Plata, donde el exentrenador de Gimnasia fue evaluado antes de ser trasladado a una clínica de Olivos para la intervención quirúrgica impulsada por el neurocirujano Leopoldo Luque.
Durante el juicio anterior, que fue anulado en mayo de 2025, varios de esos especialistas habían cuestionado la necesidad de operar al exfutbolista. Según habían declarado entonces, el cuadro clínico no justificaba una cirugía inmediata.
“El paciente tenía que seguir en observación, pero no operarse”, sostuvo Burry, jefe de neurocirugía de Ipensa, en su declaración ante el tribunal en 2025.
En la misma línea, Cesarini afirmó: “El paciente no demostraba un riesgo ni una emergencia quirúrgica”. Por su parte, el médico clínico Marcos Correa relató que, tras detectar el hematoma, recomendaron mantener una conducta conservadora, aunque Luque insistió rápidamente con la operación luego de analizar los estudios.
Aunque aquellas declaraciones quedaron sin efecto tras la nulidad del primer debate, los testimonios que se brinden en esta nueva instancia judicial sí tendrán validez procesal.
La hipótesis de la Fiscalía
Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Irribarren consideran que las pericias médicas y los testimonios incorporados hasta el momento refuerzan la hipótesis de que Maradona pasó largas horas sin la atención médica adecuada antes de morir en la casa donde cumplía una internación domiciliaria.
El juicio intenta determinar si existió responsabilidad penal por parte de siete profesionales de la salud acusados de homicidio con dolo eventual.
Además de Luque, están imputados la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la coordinadora médica de Swiss Medical Nancy Forlini, el médico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.