El impacto de la pobreza comienza a sentirse con mayor fuerza en los comedores comunitarios de la ciudad de Corrientes, donde en los últimos meses se registró un aumento significativo en la cantidad de personas que acuden en busca de alimentos.
De acuerdo a relevamientos recientes, en distintos merenderos de la capital se incrementó la concurrencia de familias, muchas de ellas en situación de vulnerabilidad, que dependen de estos espacios para garantizar al menos una comida diaria.
Referentes barriales señalaron que la demanda supera la capacidad de respuesta en varios casos, lo que genera preocupación por la falta de recursos y la necesidad de asistencia. En algunos espacios, más de 30 familias asisten de manera regular, en un contexto donde los alimentos disponibles resultan insuficientes.
La situación se agrava por la suba de precios y la caída del poder adquisitivo, factores que empujan a nuevos sectores a recurrir a comedores, incluso familias que anteriormente no necesitaban este tipo de ayuda.
En la capital correntina funcionan numerosos comedores comunitarios que cumplen un rol clave en la contención social, aunque muchos dependen de donaciones y aportes limitados.
El escenario actual expone una tendencia en crecimiento: cada vez más personas necesitan asistencia alimentaria, mientras que los recursos disponibles no alcanzan para cubrir la demanda.
Frente a este panorama, organizaciones sociales y responsables de los comedores advierten sobre la urgencia de reforzar políticas públicas y ampliar la ayuda para sostener estos espacios, que hoy se vuelven fundamentales para miles de familias correntinas.
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